¿Y si esa molestia que llevas semanas arrastrando no son agujetas?
Todos hemos salido alguna vez de una sesión de ejercicio pensando: “mañana voy a notarlo”. Y, efectivamente, al día siguiente aparecen esas molestias musculares tan conocidas que solemos llamar agujetas.
Hasta ahí, todo entra dentro de lo normal.
El problema es cuando pasan los días, las semanas o incluso los meses y esa molestia sigue ahí. Cuando subir escaleras molesta siempre en el mismo punto. Cuando correr deja de resultar cómodo. O cuando notas que hay una zona de tu cuerpo que nunca termina de recuperarse del todo.
En esos casos, quizá no estemos hablando de agujetas.
Las agujetas son normales. El dolor constante, no.
Las agujetas —conocidas científicamente como dolor muscular de aparición tardía (DOMS, Delayed Onset Muscle Soreness)— forman parte de la adaptación natural del organismo al ejercicio.
Según el American College of Sports Medicine (ACSM), suelen aparecer entre las 12 y 24 horas posteriores a la actividad física, alcanzan su máxima intensidad entre las 24 y 72 horas y desaparecen progresivamente en los días siguientes.
Esta respuesta es especialmente frecuente cuando:
- Empiezas una actividad física nueva.
- Aumentas la intensidad de tus entrenamientos.
- Retomas el ejercicio después de un periodo de inactividad.
- Realizas movimientos a los que tu musculatura no está acostumbrada.
Aunque pueden resultar incómodas, las agujetas suelen tener algo en común: cada día te encuentras un poco mejor que el anterior.
La ciencia lo tiene claro: las agujetas tienen fecha de caducidad
De hecho, la evidencia científica respalda esta diferencia.
Una de las revisiones más citadas sobre el tema, publicada en la revista Sports Medicine por Cheung, Hume y Maxwell (2003), concluye que las agujetas alcanzan su máxima intensidad entre las 24 y 72 horas posteriores al ejercicio y suelen resolverse completamente en un plazo aproximado de 5 a 7 días.
Por eso, cuando una molestia persiste durante semanas, reaparece constantemente o limita la actividad física habitual, los expertos recomiendan valorar otras posibles causas más allá de las agujetas.
En otras palabras: si el dolor sigue ahí mucho después de que las agujetas deberían haber desaparecido, probablemente estemos ante otra situación.
Cuando la molestia no desaparece
Muchas personas utilizan la palabra «agujetas» para describir cualquier dolor relacionado con el deporte.
Y ahí es donde empieza la confusión.
Si una molestia aparece siempre que entrenas, si se localiza en una zona concreta o si llevas semanas conviviendo con ella, es posible que estemos ante una sobrecarga muscular o algún otro problema relacionado con la recuperación.
La Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED) señala que las sobrecargas suelen estar relacionadas con una combinación de factores como:
- Exceso de carga de entrenamiento.
- Recuperación insuficiente.
- Descanso inadecuado.
- Errores de planificación deportiva.
- Adaptación insuficiente al esfuerzo.
A diferencia de las agujetas, las sobrecargas suelen manifestarse como:
- Dolor localizado en un punto concreto.
- Sensación de tensión constante.
- Molestias que reaparecen cada vez que entrenas.
- Recuperación más lenta de lo habitual.
- Sensación de que el músculo nunca termina de estar bien.
Las agujetas son pasajeras.
Las sobrecargas suelen quedarse.
El error más común: pensar que el dolor es parte del deporte
Existe una creencia muy extendida que asocia el dolor con el progreso.
«Si duele, es que ha funcionado.»
Pero la realidad es bastante diferente.
La evidencia científica actual muestra que la mejora física depende tanto del entrenamiento como de la recuperación. Organismos como el American College of Sports Medicine recuerdan que el descanso, la nutrición adecuada y la recuperación muscular forman parte del propio proceso de adaptación al ejercicio.
Entrenar más no siempre significa entrenar mejor.
Y aprender a escuchar las señales del cuerpo puede evitar muchas lesiones futuras.
Señales que no deberías ignorar
La mayoría de las molestias deportivas son leves y transitorias. Sin embargo, existen determinadas señales que conviene valorar con un profesional.
La American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS) recomienda prestar atención cuando aparecen síntomas como:
- Dolor que dura varias semanas.
- Inflamación visible.
- Pérdida de fuerza.
- Limitación del movimiento.
- Molestias que empeoran con el tiempo.
- Dolor que interfiere en las actividades diarias.
Normalizar estas situaciones puede favorecer que una molestia puntual termine convirtiéndose en una lesión más importante.
Recuperar también es entrenar
Muchas veces nos preocupamos por los kilómetros recorridos, las pesas levantadas o las sesiones semanales que completamos.
Sin embargo, prestamos mucha menos atención a cómo recuperamos.
Dormir bien, hidratarse correctamente, mantener una alimentación adecuada y respetar los tiempos de descanso son factores fundamentales para que el organismo pueda adaptarse al esfuerzo físico.
La propia Sociedad Española de Medicina del Deporte insiste en que una recuperación insuficiente aumenta el riesgo de molestias recurrentes y lesiones deportivas.
Porque el objetivo no debería ser simplemente entrenar más.
Debería ser poder seguir entrenando bien durante muchos años.
El papel del consejo farmacéutico
Cada persona practica deporte de forma diferente. No es lo mismo alguien que sale a caminar varias veces por semana que quien entrena fuerza, corre largas distancias o realiza actividad física intensa de forma habitual.
Por eso, cuando aparecen dudas sobre recuperación muscular, bienestar articular o necesidades nutricionales, contar con orientación profesional puede marcar la diferencia.
En Farmacia Joaquín Cárceles creemos que el deporte es una de las mejores inversiones que puedes hacer en tu salud. Y precisamente por eso, también creemos que merece ir acompañado de información rigurosa y asesoramiento personalizado.
Porque no todo dolor después del ejercicio son agujetas. Y aprender a distinguirlo puede ser el primer paso para seguir disfrutando del deporte durante muchos años.

